miércoles, 7 de diciembre de 2016

Triste si, pero nunca sólo...

Se acercó por la espalda y se quedó mirándolo un largo rato, mientras pensaba como hablarle sin abrumarle, lo suficientemente cerca como para contemplarle y lo suficientemente lejos como para que no la viera, mientras nerviosa jugaba con un pie en la tierra húmeda, dejando sus huellas. Camino despacio hasta llegar a su lado y le puso una mano en su hombro, aún no había fijado su mirada en él por que tenía miedo de una despedida, no la quería... Se limpió una lágrima y acompañó su mirada al horizonte con la de ella misma. Y haciendo un esfuerzo giro su cabeza hacia el, sus ojos se fijaron en aquellos ojos lindos de su novio, lo miro tan profundo que pudo ver su alma y lejos de asustarse le sonrió. El, desconcertado, le devolvió una sonrisa a medias, húmeda por las lágrimas, ella apoyó la cabeza sobre el hombro de él y le dijo casi en un susurro: "Yo no tengo una pesada espada con la que luchar contra todos esos demonios, pero tengo mejores armas, mi sonrisa siempre estará para ti y mi amor será tu mejor armadura" El la besó. Y nada más paso por un buen rato... Tan sólo dos miradas pérdidas en el horizonte, puede que tristes pero nunca solas...

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