martes, 28 de abril de 2015

Introspección

Haciéndo una introspección, oigo palabras muy diversas en mi mente... Salteadas, inconstantes, aleatorias... Sentimientos enajenados de gloria y tristeza, de soledad y euforia... Siento que la vida me está llevando a un ritmo frenético. Desenfrenado hasta un precipicio. Y sólo hay un pequeño puente para cruzar al otro lado... Pero es insaccesible por el momento, dificil, muy dificil de cruzar... No digo imposible. Pero si muy complejo.
Quiero llegar hasta allí. Al otro lado me espera mi felicidad. Las cosas nuevas, las cosas buenas y malas que me depare el futuro, pero estoy a un paso sólamente de caerme en el precipicio que separa mi pasado de mi futuro.
Mi presente es tan inestable...
Tanta presión. Tanta frustración. Tanta rabia... Tanta añoranza, soledad, y hastío...
Estoy confusa, y no se hacia donde caminar. Simplemente me siento desamparada.
Por otro lado, porque como todo, mi vida tambien tiene cosas buenas. Está él... El ser más adorable de todo el planeta. El que borró todas mis heridas, o casi las tiene borradas. Quién me sujeta e impide que me encaje en el precipicio, quien llego en el momento justo, en el preciso instante para echarme una cuerda a la cintura y salvarme de caer...
El que me hace sentir que soy la única entre todas. Que no estoy sola, que si soy especial, que vive para mi porque me ama. Y me demuestra que me ama a cada instante.
Una persona con la que la comprension y la confianza no tienen limites, con la que fluye la comodidad, una persona que me entiende y a la que entiendo. Siempre velando por mi.
Y regalándome los momentos más bellos, las palabras mas bonitas, los detalles mas románticos. El responsable de que yo cambiara mi vida a mejor, y mi idea de lo que es y como se siente el amor.
   
                 Si bien la parte buena eclipsa la mala, y la sujeta, bordeandola para que no salga y se adueñe de mi vida. La parte mala no se borra, sigue estando ahí y en ocasiones pesa bastante.
Los recuerdos que se quedaron grabados a fuego a veces surgen de la nada y me destruyen un dia entero. Las sonrisas que él me provoca las puede borrar una mala imagen del pasado.
La realidad del dia a dia tambien opacan a veces la suerte de tenerle.
La sensación de desamparo cuando él no está me hace sentir vulnerable ante la vida. ¿Ya no soy tan fuerte?

La conclusión esta borrosa... Creo que sera una introspeccion inconclusa. Pero consciente de que los hechos son como son supongo que no queda mas remedio que aceptarlos y cambiar los desagradables.

Mientras tanto... Vivir es lo que toca. Sea como sea... :)