viernes, 20 de mayo de 2011

~Cuento de Sangre~


En la estantería polvorienta y envejecida, que hay al fondo de la tienda, sobre el último estante y casi escondido tras todo tipo de productos esotéricos, misteriosos y prohibidos, hay un tarro.
De cristal oscuro, sellado y con una rosa negra dibujada, lleva años en ese estante, tanto que tras el las arañas construyeron casi un imperio.
Nadie sabe muy bien que contiene, ni como llego a ese estante, mas nadie se atrevió nunca a tocarlo y paso de generación en generación de tenderos, junto a la tienda, la vieja estantería y el imperio de arañas…
Tiene, sin embargo, el tarro una historia. Triste quizá, o quizá no.

Cuando la noche caía, la luna se levantaba y el rechinar de una tapa al abrirse se oía en el viejo caserón.
Otra noche más, ella se levanto y miro por el ventanal la gran luna que desde el cielo le devolvía la mirada. Melancolía en el alma, y pesar en su corazón muerto.
Como cada noche emprendió su camino al cementerio de vampiros y se sentó junto a una tumba, junto a la misma tumba de siempre, la que visitaba todos los días desde hacia 20 años.
Con una mano volvió a destapar la maleza que crecía tapando el nombre que en la lapida rezaba. Y de nuevo otra lagrima mas volvió a caer en la tierra. Tanto lo extrañaba…
Su existencia no avanzaba y su alma cada noche se deshacía un poco más.
Tiempo atrás había conocido a un vampiro, caballeroso y educado. Tan serio como adorable. Poco a poco fueron conociéndose, y entablaron una bella amistad. Pasaban horas observando la luna, escribiendo en sus corazones nuevas experiencias, tocando el piano, o simplemente abrazados… La amistad dio paso al amor, y al fin llego el dia en el que se declararon amor eterno. Todo se volvio de un color negro tan hermoso… Tan oscuro como ellos,  Sus labios se fundian en besos infinitos y sus ojos en miradas de amor tan verdadero como que juntos estaban y nada mas que la muerte verdadera les separaria.
Y fue esta, quien tras una noche tormentosa, les separo. Cortando con su dureza toda esperanza de una existencia conjunta, y haciendo que ella jamas volviese a sonreir.
Desde que ese maldito ser envidioso abrio su feretro a plena luz del dia e hizo que ardiese bajo los rayos del sol, ella no habia dejado de ir a llorar con la mas amarga de las penas sobre la lapida de el. Acariciaba cada noche la tierra, y susurraba palabras de amor para que el las oyera… Si tan solo hubiese una forma de traerle de vuelta…. Y la habia, pero a que precio….
Fue entonces cuando una noche sin luna y nublada una bruja se acerco a ella, poniendo la mano sobre su hombro llamo su atención.
Varias lunas hacia que esa bruja observaba a la vampira llorar sobre la tumba de su amor.
Fue aquella luna cuando decidió contarle que había un hechizo antiquísimo para traer de vuelta a los vampiros tras la verdadera muerte. Mas el precio a pagar era alto, pues tan solo tras derramar la ultima gota de su sangre sobre la tumba de el, y con las palabras adecuadas, el renacería.
No tuvo que pensar ni un solo momento la vampira y accedió inmediatamente. La bruja la desangró  y todo lo que quedo de ella fue un cadáver frío, quieto y sin brillo en los ojos.
El volvió a la vida y nunca supo que su amor había dado su existencia por el.
Cada noche mira a la  luna y se pregunta que seria de ella, sin saber que desde entonces, en un estante, de una tienda vieja y heredada, hay un tarro de cristal oscuro sellado y con una rosa negra dibujada. Que para todos es un misterio, ya que nadie sabe que dentro de ese frasco están las ultimas gotas de sangre de ella…Guardadas para preservar la existencia de el por toda la eternidad.  Y que ahí seguirán para siempre, hasta el fin de los días.